Competencias críticas para la infancia y la juventud en un entorno digital cambiante

19/03/2026

Competencias críticas para la infancia y la juventud en un entorno digital cambiante

Charo Sábada

Sádaba, C. (2026). Competencias críticas para la infancia y la juventud en un entorno digital cambiante. SmartVote. https://doi.org/10.5281/zenodo.20058838

La importancia de la alfabetización mediática en la infancia y la juventud

Hoy en día, ver vídeos, jugar en línea o conversar con amistades a través de redes sociales forma parte de la rutina cotidiana de niños y niñas. El entorno digital se ha convertido en un espacio habitual donde se invierte tiempo de ocio, socialización e, incluso, en ocasiones, aprendizaje. Aunque existen voces de alarma sobre los riesgos que puede entrañar esta realidad, lo cierto es que diversos condicionantes socioculturales hacen difícil pensar en alternativas generalizadas. Los estilos de vida contemporáneos limitan de manera habitual actividades o escenarios como el juego en la calle o el tiempo en familia, que tienen ventajas innegables. Además, la evidencia científica sobre el impacto del uso de lo digital en el bienestar de la infancia no es concluyente ni unívoca.

Ante un escenario que resulta inevitable, con peligros potenciales pero también con múltiples oportunidades, se hace imprescindible garantizar que niños, niñas y adolescentes adquieran las competencias y herramientas necesarias para comprender y desenvolverse de forma segura y crítica en estos entornos.

Más allá de la desinformación: una competencia para la vida

La alfabetización mediática suele asociarse a la lucha contra la desinformación y a la capacidad de detectar bulos o noticias falsas. Sin embargo, su alcance es mucho mayor: contribuye al desarrollo de habilidades tan relevantes como argumentar con solidez, expresarse con respeto en entornos digitales o reconocer la influencia que determinados contenidos ejercen sobre las decisiones y comportamientos.

En el marco del Año de la Ciudadanía Digital, estas competencias adquieren un protagonismo especial. La alfabetización mediática se consolida como un pilar para la formación de ciudadanas y ciudadanos responsables, críticos y participativos en los entornos digitales. En un contexto marcado por la digitalización acelerada y la irrupción de la inteligencia artificial, esta capacidad —entendida como la facultad de acceder, analizar, evaluar y crear mensajes— resulta cada vez más esencial. Formar también para la participación ciudadana es una oportunidad que ofrece la tecnología y que requiere de un enfoque activo y crítico que solo se puede confiar a la educación.

Si bien es preciso seguir avanzando en la incorporación de la alfabetización mediática en el sistema educativo, no se puede negar la importancia de la familia y de toda la sociedad en la adquisición y consolidación de esta competencia. El trabajo de padres y madres, con su acompañamiento y consejo, y la responsabilidad de los actores públicos en ofrecer modelos y conductas positivas, resultan imprescindibles. Asistimos, tristemente, a una realidad política donde no es fácil encontrar moderación y respeto en los discursos de los representantes, lo que se refleja con claridad en las redes sociales y genera visiones polarizadas y radicalizadas, terreno abonado para la proliferación de discursos de odio.

Recomendaciones y marcos normativos

Entre las más de 100 propuestas que incluía el Informe del Comité de Personas Expertas para el desarrollo de un entorno digital seguro para la juventud y la infancia (2024), la medida número 7 señalaba la necesidad de “potenciar los elementos del currículo educativo que fomentan las habilidades para la vida, favorecen el bienestar y la salud de niños, niñas y adolescentes, y dan respuesta a preocupaciones sociales que les afectan: entornos digitales seguros, alfabetización mediática e informacional, educación afectivo-sexual y educación para la salud”. Si bien buena parte de la atención mediática se concentró en las medidas restrictivas o prohibitivas en torno a la tecnología, la inclusión de la alfabetización mediática en dicho informe resulta fundamental. Esta medida conecta, además, con las recomendaciones de organismos internacionales como la Comisión Europea, que desde hace años promueve políticas activas en esta materia (Sádaba&Salaverría, 2023).

La presencia de la alfabetización mediática en la legislación española no es novedosa. La Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor, modificada en 2015, ya la incorporaba como herramienta esencial para que los menores desarrollen pensamiento crítico, actúen con responsabilidad en línea y sepan identificar riesgos tecnológicos. Más recientemente, la Ley 13/2022, de 7 de julio, General de Comunicación Audiovisual, en su artículo 10, establece la obligación tanto para las administraciones como para los prestadores audiovisuales de adoptar medidas para fomentar la alfabetización mediática en todos los segmentos sociales, edades y tipos de medios. Asimismo, exige la evaluación periódica de los avances alcanzados. En este último caso, todavía no están desarrollados los instrumentos que permitan el efectivo seguimiento y cumplimiento de la ley, lo que resulta necesario para poder valorar su efectividad.

En el caso de la administración educativa, la alfabetización mediática ha estado en ocasiones limitada a la optatividad y, en el mejor de los casos, identificada como una competencia transversal asociada a la competencia digital. Algunas iniciativas europeas proponen que se valore la posibilidad de que tenga una presencia más evidente en el currículo educativo, aunque la complejidad de su implementación en un sistema descentralizado, con diecisiete autoridades autonómicas responsables, es evidente.

Una vacuna contra la desinformación

La alfabetización mediática se perfila así como una herramienta clave para garantizar derechos fundamentales de la infancia: el derecho a estar informados, a participar en la vida pública y a hacerlo de manera segura. Al promover habilidades críticas que permiten distinguir hechos de opiniones, identificar la desinformación, analizar con rigor y generar contenidos responsables, se constituye en lo que podríamos considerar una auténtica vacuna contra la pandemia de las mentiras y los bulos.

Podría pensarse que niños y niñas están a salvo de esta pandemia desinformativa precisamente por su aparente desinterés por la actualidad política o social, donde se produce gran parte de la batalla de mentiras y bulos. No obstante, en el contenido que consumen —particularmente aquel generado por creadores de contenido o influencers— es muy necesario asegurar que cuentan con el pensamiento crítico que les permita analizar y evaluar los mensajes que reciben. En ocasiones, tras una capa de entretenimiento, se proponen retos o trends que pueden incluso poner en peligro la integridad física de niños y niñas (Feijoo et al., 2024). O contenidos comerciales que, bajo una apariencia orgánica, generan actitudes y preferencias de consumo que pueden no ser plenamente libres. Y, por supuesto, la capacidad de juzgar la exposición a imágenes o estilos de vida que trasladan modelos normativos o inalcanzables y que pueden generar frustración personal (Vizcaíno Verdú et al., 2024).

Preparar para un futuro en constante cambio

El ecosistema digital cambia a gran velocidad. Hoy el foco está en las redes sociales, pero también en la inteligencia artificial o en los mundos virtuales. La alfabetización mediática no solo prepara a niños y niñas para afrontar los retos del presente, sino que los capacita para desenvolverse en escenarios futuros que aún no podemos prever.

La clave está en comprender que la alfabetización mediática no es una asignatura más, sino una competencia vital que atraviesa la vida personal, social y ciudadana. Igual que se aprende a leer y escribir para acceder al conocimiento, es necesario aprender a interpretar, analizar y producir mensajes en un entorno digital saturado de información. Solo así se garantiza que la infancia pueda ser protagonista activa y no mera espectadora pasiva de la cultura digital que habita.

Además, invertir en alfabetización mediática es invertir en cohesión social y en democracia. Ciudadanas y ciudadanos capaces de identificar sesgos, cuestionar narrativas simplistas y participar en debates de manera respetuosa y fundamentada constituyen un antídoto contra la polarización y los discursos de odio. Lejos de ser un lujo educativo, la alfabetización mediática es una necesidad urgente para sostener sociedades más inclusivas, participativas y justas.

Por último, no debemos olvidar que el cambio tecnológico será permanente, pero la brújula crítica que otorga la alfabetización mediática permanece. Formar a niños, niñas y adolescentes con estas herramientas es asegurarles un futuro en el que puedan moverse con libertad, responsabilidad y autonomía, sin quedar atrapados por las lógicas de manipulación o por dinámicas que reduzcan su capacidad de decisión. Es, en definitiva, garantizar que puedan ejercer su ciudadanía digital de manera plena y consciente.

La ciudadanía digital no se limita al acceso a la tecnología, sino que implica la capacidad de participar activamente en comunidades online, defender los propios derechos, respetar los ajenos y contribuir de manera constructiva a la sociedad digital. La alfabetización mediática es la base que permite que esta ciudadanía se ejerza con criterio, responsabilidad y respeto.

De este modo, invertir en alfabetización mediática es también invertir en una ciudadanía digital sólida: aquella que combina competencias técnicas, sentido crítico y compromiso ético, y que asegura que las generaciones más jóvenes se conviertan en agentes activos en la construcción de un ecosistema digital más justo y democrático.

Referencias:

Feijoo, Beatriz, Sádaba, Charo and Segarra-Saavedra, Jesús. «Viral challenges as a digital entertainment phenomenon among children. Perceptions, motivations and critical skills of minors» Communications, vol. 49, no. 4, 2024, pp. 578-599. https://doi.org/10.1515/commun-2022-0044

Sádaba, Charo, & Salaverría, Ramón (2023). Combatir la desinformación con alfabetización mediática: análisis de las tendencias en la Unión Europea. Revista Latina De Comunicación Social, (81), 1–17. https://doi.org/10.4185/RLCS-2023-1552 

Vizcaíno-Verdú, A., Feijoo, B., & Sádaba, C. (2025). Behind the Adolescent Filter: Unveiling the Connection Between Digital Body Image Edition, Satisfaction and Well-Being. Atlantic Journal of Communication33(4), 597–610. https://doi.org/10.1080/15456870.2025.2470737

Comité de Personas Expertas (2024), Informe del comité de personas expertas para el desarrollo de un entorno digital seguro para la juventud y la infancia, Ministerio de Juventud e Infancia. Madrid. Accesible en: https://www.juventudeinfancia.gob.es/es/comunicacion/notas-prensa/comite-expertos-juventud-e-infancia-propone-107-medidas-crear-entornos.

Charo Sádaba es Catedrática de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Durante los últimos veinte años su investigación se ha centrado en la relación entre niños y adolescentes y las tecnologías digitales, y ha participado en diversos proyectos de investigación en países de América Latina, Europa y España. Más recientemente, ha orientado su trabajo hacia las competencias digitales y mediáticas de la población más joven. En 2022 fue miembro del Grupo de Expertos de la Comisión Europea sobre la lucha contra la desinformación y la promoción de la alfabetización digital a través de la educación y la formación. En 2024 ha formado parte del Comité de Personas Expertas organizado por el Gobierno de España que ha elaborado el Informe para el desarrollo de un entorno digital seguro para la juventud y la infancia. Forma parte del equipo de Iberifier+, hub ibérico del European Digital Media Observatory.

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